Introducción
Los alimentos enlatados son muy populares por su capacidad para conservarlos durante largos periodos, lo que garantiza su seguridad y comodidad para los consumidores. Sin embargo, la integridad de las latas metálicas utilizadas para el envasado es crucial para mantener la calidad de los alimentos. Para aumentar la durabilidad y la resistencia a las condiciones externas, es necesario un material de lacado para las latas de envasado de alimentos. El lacado exterior desempeña un papel vital en la protección de la lata frente a factores ambientales que podrían afectar a su durabilidad y a la calidad de los alimentos de su interior. Además, mejora el atractivo estético del envase.
1. Consideraciones medioambientales y de seguridad sanitaria
Los barnices externos aplicados a las latas de alimentos deben ser seguros para los alimentos y cumplir normas reglamentarias como las establecidas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Estas normas garantizan que las lacas no contengan sustancias nocivas que puedan filtrarse en los alimentos, como el BPA. Ante la creciente preocupación por el medio ambiente, la industria conservera se está orientando hacia el uso de opciones de lacado externo más sostenibles que sean eficaces y respetuosas con el medio ambiente. Se están llevando a cabo investigaciones para desarrollar lacas biodegradables y no tóxicas que reduzcan la huella medioambiental de los envases de conservas [1].
2. Protección contra la corrosión
La laca externa proporciona una barrera protectora que minimiza el contacto directo entre la lata metálica y factores ambientales como la humedad, el oxígeno y los productos químicos que pueden causar corrosión. Cuando el metal se corroe, no sólo se debilita la estructura de la lata, sino que también aumenta el riesgo de que partículas metálicas contaminen los alimentos. Impacto de la corrosión en la seguridad alimentaria: La herrumbre o la oxidación pueden comprometer la integridad estructural de la lata, provocando fugas, grietas o abombamientos, todos ellos signos de una posible contaminación. Mediante el uso de laca externa, el riesgo de corrosión se reduce significativamente, garantizando así la seguridad alimentaria [2].
3. Mayor durabilidad en el transporte y la manipulación [Protección durante la manipulación].
Los alimentos enlatados sufren una gran manipulación durante su fabricación, transporte y almacenamiento. El lacado exterior añade una capa de protección, haciendo que las latas sean más resistentes a las abrasiones, abolladuras y otros daños físicos que pueden producirse a lo largo de la cadena de suministro. Las latas lacadas tienen menos probabilidades de desarrollar pequeñas grietas o aberturas que puedan exponer los alimentos al aire o a las bacterias. Esto es crucial para mantener la estabilidad en los estantes y prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos [3].
4. Atractivo estético y comerciabilidad [Mejora del aspecto].
La laca externa mantiene el aspecto de la lata protegiéndola de la decoloración, los arañazos o el deslustre con el paso del tiempo. Los consumidores suelen asociar un envase en buen estado con la calidad y la frescura, lo que lo convierte en un punto clave en la comercialización del producto. La laca externa también preserva los diseños impresos y las etiquetas de las latas, lo que hace que los productos sean más atractivos y reconocibles en los estantes de las tiendas. El barnizado evita la decoloración y el deterioro de la marca, lo que es esencial para la competencia en el mercado que llama Visibilidad de Marca [5]. La visibilidad de la marca es importante porque aumenta el reconocimiento de la marca, genera confianza y fidelidad de los clientes, impulsa el compromiso de los consumidores, mejora la posición en el mercado y favorece el crecimiento y la expansión.
5. Prevención de la contaminación del metal [Barrera contra la interacción].
La laca externa actúa como una barrera física que impide el contacto directo entre la lata metálica y los alimentos, lo que es esencial para evitar el “sabor metálico”. El sabor metálico puede provocar un sabor metálico en los alimentos o decoloración, ambos indeseables. Los tipos de laca externa utilizados, como la epoxi, la acrílica y la de poliéster, se emplean con este fin. Las lacas epoxi, por ejemplo, son muy duraderas y eficaces, pero a veces pueden suscitar preocupación por la presencia de bisfenol A (BPA). Por ello, cada vez se estudian más las lacas acrílicas y de poliéster, por su seguridad alimentaria y respeto al medio ambiente [5].
Conclusión
Resumir el papel fundamental del barniz externo para garantizar la seguridad, la longevidad y el atractivo comercial de los productos alimenticios enlatados. UBIS Asia Public Company Limited se esfuerza por innovar formulaciones de barniz externo más seguras y sostenibles desde el punto de vista medioambiental, equilibrando el rendimiento con consideraciones medioambientales y sanitarias.
Referencias
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- Normas reglamentarias: Directrices de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre materiales en contacto con alimentos.
- Revisión de los envases metálicos: materiales, formas, aplicaciones alimentarias, seguridad y reciclabilidad
- 18 - Tecnología de envasado y calidad alimentaria
- Recubrimientos de latas para alimentos y bebidas: problemas y opciones
- FRecubrimientos de latas de alimentos y bebidas: Análisis químico, migración y evaluación de riesgos

